martes, 4 de octubre de 2011

No pensar

Me gusta mirar por la ventana de donde sea que esté, no sé por qué, y no sé por qué me gusta tanto, pero siento como si por un momento no estuviese donde estoy, como si por un instante de iluminación divina pudiese remontarme a algún lugar remoto, donde nadie me moleste, donde no haya nada más que yo, y la eternidad, y a lo sumo una silla y un libro, o un disco.
Mirar por la ventana me transporta, quedarme en un lapsus por un momento, en el cual ni siquiera yo sé dónde estoy, en el cual ni siquiera sé si estoy.Un par de segundos, que parecen interminables, donde las ideas flotan a mi alrededor, los sentimientos se agolpan y se difuminan como si fuesen un cardumen de peces en medio del océano nadando libremente, en ese instante en el cual estoy en otra dimensión no controlo nada, no tengo responsabilidades, ni problemas, no hay cosas buenas, ni malas.
Y considero el hecho de no tener cosas positivas, ni negativas, como algo bueno por lo siguiente: El hecho de no tener cosas malas es bueno, por una razón obvia, a nadie le gusta tener cosas malas las cuales solucionar, o al menos, enfrentar para superarlas o sobrellevarlas de la mejor manera.Pero, el no tener cosas buenas en la vida, es positivo porque, el hecho de tener algo bueno en la vida, significa que tenemos que cuidar esa cosa buena, esa persona, o lo que sea, tenemos que mantenerla como algo bueno, y evitar que se transforme en algo que nos haga daño, o que nos lastime, o que ya no nos sea funcional para la vida.Entonces, al no tener nada de qué preocuparnos, ya sea bueno o malo, nos deja en un estado de nirvana, un estado en el cual sólo estamos nosotros mismos, conviviendo con la nada, y con el todo al mismo tiempo, como si todo alrededor desapareciese por un par de microsegundos, abandonando toda la lógica de la realidad posible que pudiese imaginarse, y viajando a quién sabe dónde.
Me resulta muy placentero y relajante “No pensar”, el pensar, casi siempre, trae problemas, más que soluciones.El pensar complica las cosas, el pensar nos desvía de la realidad, generando en nuestras mentes cosas que por un momento consideramos posibles para luego darnos cuenta de su imposibilidad casi inexorable.

Es una visión de la vida bastante pesimista el considerar que “No pensar”, o que es preferible no tener cosas buenas las cuales cuidar a tenerlas, pero las experiencias son las que forman a los pesimistas.Considero a los optimistas como ingenuos, como niños que ignoran la realidad que los rodea, como viviendo en un mundo de fantasías en el cual no hay cosas malas, o que las cosas malas, no son tan malas como parecen.Las cosas son como son, lo que es ,es, y lo que no es, no es. No veo la razón para intentar engañarnos, tratar de pensar en unicornios y nubes rosas no solucionan los problemas.El hecho de “pensar positivamente”, no genera ningún cambio, más allá de nuestro estado de ánimo, o de los que nos rodean.

Probablemente sea un acto bastante cobarde de mi parte, el de mirar por la ventana intentando encontrar algún refugio de todo, de todo lo que me molesta, de todo lo que me aqueja y genera dolor.Probablemente sea un hipócrita, que critico a los optimistas, y vanaglorio a los pesimistas, sin darme cuenta que quizás, todos buscamos imaginariamente una solución, o proyectamos imágenes ficticias en nuestras mentes, en busca de un placebo que nos calme, que aplaque nuestros dolores.Porque nunca se tiene lo que se quiere, siempre, indefectiblemente, se tiene lo que se tiene, se quiera o no, a nadie le importa eso, solamente importa el hecho de tener.Quizás sea un acto cobarde el querer cosas, y no afrontar la realidad que me convoca a ser un pesimista, aunque mi voluntad me lleve a lo contrario.Quizás, no lo sé, prefiero no pensar.


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