viernes, 7 de octubre de 2011

Miedo a la verdad

La mentira y la verdad, pueden o no, ser dos conceptos que varíen dependiendo de quién los imponga.Si consideramos que la verdad, es algo relativo, entonces también la mentira debería serlo, porque la mentira de alguien, puede ser la verdad de otros.
La verdad suele atemorizar, la verdad suele ser algo que aterroriza a las personas, que les genera una sensación incómoda, para el que la recibe y creo que esto pasa, no por el hecho de que la verdad pueda ser peor que la mentira, sino que da miedo, porque la verdad es inmutable, la verdad no puede cambiarse, la VERDAD es la realidad, es lo que vemos,  y lo que no podemos cambiar.
La verdad, es codiciada, porque mentiras, hay tantas como personas en el mundo (o más aún), pero verdades, hay pocas, y compartidas.Los hombres podemos inventar las mentiras, podemos idearlas a nuestro gusto y placer, y más que nada, necesidad, pero la verdad no, la verdad no está afiliada con los hombres, la verdad existe y ya, nadie dirige a la verdad, la verdad se rige por la realidad, que es su madre primera.
Considero que la mentira conlleva responsabilidad, no así, la verdad.Al decir una mentira, asumimos la responsabilidad si esa mentira es descubierta o refutada por otra persona, en cambio la verdad no tiene un bagaje de responsabilidades detrás, ya que la verdad se defiende sola, no necesita que asumamos su defensa de ninguna manera.
Muchas veces la verdad es dolorosa, porque enfrentarnos con una verdad implica el hecho de aceptar que eso que consideramos como una verdad, es irrefutable, e innegable.Como la muerte de una persona, una vez que esa persona ha muerto ,nada puede traerla a la vida nuevamente, una vez que una verdad fue forjada, nada puede cambiarla, ni volver el tiempo atrás para modificar lo que pasó.
El correr del tiempo construye verdades, y los hombres construyen mentiras, edifican sus destinos sobre bases endebles de mentiras, con atisbos repentinos de verdades.Mentimos con los sentimientos, con las promesas, con las historias, mentimos sobre mentiras, y mentimos intentando, en un afán entre optimista y estúpido e ingenuo, que esas mentiras se transformen en verdades.QUEREMOS CREER, que esas mentiras que nuestra boca pronuncia, sean verdades, que eso que haya pasado no sea así, y que esa verdad que nos empuja desde todos los flancos, molestándonos como una piedra en el zapato no sea así, que desaparezca y que se difumine como las mentiras con el pasar del tiempo.
Amamos a la mentira, y le tememos a la verdad.

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