domingo, 2 de octubre de 2011

Esperanzas

¿Qué son las esperanzas?, sino un manojo de deseos transformados y reconvertidos con una pizca de posible realidad que esperamos, deseamos, que se cumplan, los cuales nos dan sustento para sobrepasar los malos momentos que nos atropellan con el correr de los días, de los años, de la vida.
¿Qué son las esperanzas?, sino un espejo impreciso de un posible futuro, los cuales, la mayoría de las veces, no tienen sustento para argumentar su creencia.Es que al fin y al cabo, las esperanzas son eso, creencias.Creemos en que todo va a ir bien, creemos que todo va a tomar un curso positivo para nosotros, creemos en que esa tormenta en el horizonte no es tan terrorífica como aparente, o que, la tormenta que en ese momento arrecia, en poco tiempo seguirá viaje y dejará paso al Sol del mediodía.
Al fin y al cabo, las esperanzas son supresoras momentáneas de la tristeza, son como una palmada de aliento, auto-proporcionada que nos brindamos para no decaer en los momentos que necesitamos fuerzas, donde el mantenerse parado, firme en contra del viento, en contra de las adversidades define quienes podrán superar esa tempestad o quienes no, quienes se quedarán en el camino.
Las esperanzas son decir: “No puede pasar nada peor, por lo tanto solamente resta mejorar”, lo cual es mentira, una falacia, todo siempre puede estar peor, nunca hay un límite de malos sucesos, como tampoco hay un límite cuando la racha es buena.
La esperanza es creer que si se alcanzase algo perfecto, algo que no tuviese ningún error, una cosa, una persona, en la cual no hubiese nada malo, podría seguir así indefinidamente, esa perfección conservada infinitamente, sin darse cuenta que cualquier cambio, cuando se logró la perfección, sólo puede conducir a la imperfección.
No considero malas a las esperanzas, salvo cuando ofrecen falsas expectativas a la gente, que lo único que hacen es ilusionar a esas personas para luego caer en un pozo en el cual no creían que podían caer, y por eso mismo, la caída es mucho mayor, o al menos así lo parece.El problema reside en que si las esperanzas están basadas en hechos fehacientes, y con sustentos dignos de aceptarse, pasan a ser HECHOS en vez de esperanzas.Las esperanzas, se caracterizan por ser creencias, por indicios.Yo tengo la esperanza de que mañana salga el Sol, por el mismo lugar que salió hoy, ayer y hace mil años, pero no tengo nada fehaciente para asegurar que mañana saldrá por el mismo lugar, me baso en experiencias, me baso en mis creencias.
Sin embargo, lo más probable es que mañana el Sol salga por donde salió hoy, ayer y hace mil años, porque es predecible, característica que los humanos no compartimos con los astros o con la naturaleza en general.
Aunque la lógica le diga a un hombre que debería actuar de tal manera, esa persona quizás elija otro camino, aunque una persona le demuestre a otra como son las cosas, esa otra persona probablemente elija otro camino, aunque acepte que las cosas son de otra manera, y que siguiendo el otro camino tendría más réditos, más felicidad, más confianza y seguridad.El humano es ilógico, es lo que lo convierte en humano, y no en un homo sapiens, aunque la razón es nuestro rasgo predominante, los sentimientos, ese ‘No sé qué’, que nos distingue de todo lo conocido, es lo que nos hace especiales, es lo que nos hace querer a otras personas hasta el punto de desprendernos de nuestras expectativas y de querer conseguir lo mejor para nosotros, y buscar la felicidad del otro, sin importar las consecuencias en lo que a nuestra persona respecta.
Las esperanzas, son, la demostración de nuestra humanidad latente, de nuestro deseo de CREER, aunque la realidad nos demuestre lo contrario, esperar lo inesperado, tratar de que, al menos en nuestras mentes, lo imposible se convierta en posible por arte de magia.

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