miércoles, 6 de febrero de 2013

Para Luis


El perfume de la canción, el alma,
el perfume de la canción, armonía,
el perfume de la canción, silencio,
y la partida tan solo deja eso,
silencio,
oscuridad,
espacios vacíos llorando de soledad,
discos mudos, dibujos en penumbra,
ráfagas inmesas de algo que llora,
un mundo que aguarda el día,
y tu portador del alba, te has ido.

Y cada vez que oigo al cielo, oigo,
y cada vez que miro el viento, miro,
cada lágrima es un lago inmeso,
y por eso me sumerjo en él, buscando,
por eso me ahogo en canciones, para vivir,
por eso te hablo, para sentir,
y si el cielo brilla, o si todo se sumerge,
será que algo emite calor, allá en lo profundo,
o que soy un espejo, que refleja algo de vos,
y reflejar un poema es siempre reflejar al cielo,
como mirar los ojos, como besar labios bermejos.

Habré de aceptar que el jazmín crece solo,
habré de escuchar al viento y recordarte,
o sino caeré en cada hueco de mi pecho,
mirando luces fatuas, mirando tus ojos,
y seré un mar de fotos y llanto,
si no saco mi perla, si no abro mi mente,
tengo que ser eso que flota, eso que habla,
aunque mi pecho sienta el vacío sideral,
que dejan las estrellas al apagarse,
aunque mis oídos aguarden trémulos otra vez,
oír,
silencio.

Y el grito,
abrazo,
mirada,
manos,
ventana,
aire,
pies,
hijo,
luces,
amigo,
guitarra,
invisible,

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