jueves, 15 de noviembre de 2012

Sinceridad

Se sincera el cielo al llover,
o el volcán al lanzar gritos de lava,
el asesino sinceramente asesina,
tanto así yo sincero mis palabras,
para sincerarme he de lacerar mi alma.

No quiero sinceridades hirientes,
todo en mí es carne débil,
toda mi corteza es humo en la ciudad, inexistente,
no quiero verdades con espadas apalabradas,
pretendo mentiras con esbozos de algodón y miel,
las sinceridades con aristas puntiagudas no me sirven,
me reina la cobardía, nos reina a todos.

No quiero sinceridades demoníacas que vomiten verdades,
escucho y escucho las voces, como la pared al viento,
levitan en mi mente los ecos sustanciales de la sinceridad,
se retuercen mis entrañas, muy dentro mío oigo la rabia sincera,
extraños hilos color esmeralda me desgarran por dentro,
la esmeralda se quebró aunque su luz se sincere,
sus esquirlas reposan en mi pecho, incendiándolo, quemándolo.

¡Que huyan de mí las verdades que no he de oír!
Mis dedos hoy lloran por escuchar, las lineas crepitan,
el papel me oye vacilante y cabizbajo en la penumbra,
hoy la luz me es tan lejana, no me atañen los ángeles,
la sinceridad me arrebató todo aquello que me mantenía hipnotizado,
los escombros son escombros, pero antes no los veía,
las mentiras son mentiras pero antes mi mente creía en ellas,
este lodazal y el de tu alma son el mismo, pero antes eran flores,
la sinceridad y las banas promesas me tiran,
me sumergen en esta tinta que uso,
he de escribir verdades para no ahogarme en ella, nunca más.

En mi mente se libra una batalla indefinida, la verdad y la mentira,
en mi frontera batallan el sol y la oscuridad,
todo es un chocar estrepitoso de espadas,
transcurren las horas y la esmeralda me lacera,
pasa el tiempo y me hundo,
pasan los ríos y no escapo,
se llenan los mares y los veo,
escucho los violines de algún funeral y los siento,
resuenan las campanas en mi cabeza y las sufro,
muere mi pluma en mi mano y la resucito,
chocan las escapas y me cortan,
habla una dama y cae el mundo,
entre los escombros ríe sinceramente la dama.

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