miércoles, 21 de noviembre de 2012

En mí


Entre las huellas y las armas,
entre los humos y las almas,
entre el todo y la nada,
allí es donde levita mi ser,
allí es donde guardo mis palabras,
donde te amo hasta morir,
donde forjo mi odio como Hefesto,
allí donde todo es todo, y nada.

Muchas cosas pasan por mi cabeza,
todas al mismo tiempo, todas,
y el silencio allá afuera, adormecido,
aguardando por el alba para morir,
como yo que espero tus palabras,
para caer entre marejadas de sangre,
entre riachos de lágrimas inocentes,
para sacrificar mi amor que es puro,
para alabar a tus pies, que no son míos,
para esperar al Sol y que llegue puntual,
esperar que digas que eres mía, toda,
que la nada tan solo es una broma lejana,
que tus manos son hojas en mi tallo,
que tus ojos son espejos para verme,
que tus labios son reposo para los míos,
que tu vientre es valle fértil, extraño todo eso,
dime que las palabras son palabras,
y que los recuerdos son lo que yo pienso,
que nada en mis arrugas es mentira,
que mi mente tan solo atesora tu cuerpo,
que mis manos guardan la memoria de tu cintura,
que las hojas que caen son las que nacen,
que los insultos son halagos disfrazados,
que los monstruos murieron con los héroes;
dime en un fulgor de besos y caricias,
háblame e invéntame historias que no conozco,
saca de mi pecho los cuervos del pasado,
las aves carroñeras de la desconfianza,
las maderas ajadas de la guerra,
las armas estúpidas de las peleas;
rómpeme los huesos y cúrame la sien,
destrózame el alma y bésala sin parar,
corta mis labios y tapa los agujeros con los tuyos,
miénteme así la verdad será más dulce aún,
ódiame para que cuando tu amor surja,
tan solo haya luz en mi rostro, en mi ser.

Pero no, no huyas de aquí en gritos,
no escapes de los árboles de la foresta,
no cruces el río porque de allí no se vuelve,
no armes moradas en otros territorios,
en otros valles,
no beses otros labios, o piensa en mí,
no roces otras mejillas, o piensa en mí,
no ames a otro ser, o piensa en mí,
huye si quieres y tus pies lo desean,
ama al viento o los árboles si grita tu voluntad,
insulta a las cadenas del alma,
mancilla mis flores y mis palabras puras,
escupe por sobre mi amor, por sobre mí,
pero piensa en mí, piensa en mí.

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