¿Dónde acabará este cuerpo?
¿Dónde terminará la bruma?
Llueve incesante, llueve y llueve, no para de llover. Caen gotas como balas en guerra, pelean contra el cemento inmóvil.
Los autos pasan y pasan, arrastran marejadas tras de sí, dejando una estela difícil de seguir.
Ondula y ondula el lago, se sale de sí, escapa de la tranquilidad que lo agobia y mientras ondula, se degrada en colores y por su espalda se deslizan serpientes de piedra, que lo rodean hasta su base.
Van y vienen las personas, entumecidas hasta la sien por el frío, y yo aquí, cálido y temeroso del afuera. Intentando ver formas en lo ya descrito, indagando en mis adentros porque temo del exterior, porque es tan grande que me colma, me inunda y aplasta bajo toneladas de siglos.
Y mientras pienso y escribo llueve, y mientras miro el papel llueve, y mientras el mundo gira y se desperdigan los vientos llueve, y parece que nunca va a parar.
Una gota me roza la mano.
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