Una espesa bruma cubre al Sol,
y no soy más que una piedra cayendo al agua,
haciendo ruido de fin, formando ondas,
imaginando cosas.
Es que hace tiempo no me muevo,
aunque mi mente viaja,
y oigo voces y brisas que me golpean,
ya cubre mi alma el verde musgo.
La luz me llama al fondo, a su fondo,
y forma espejos para que me vea,
me tienta reflejando al cielo,
pero allí hay nubes, y mis raíces son este suelo.
Soy agua petrea en medio del río caudaloso,
soy la piedra que cae en el agua, sin ruido,
soy todo aquello que levita entre el Sol y las nubes,
esa extraña zona que todo lo cubre,
entre los espejos y la realidad,
entre las gotas y los ojos pálidos del frío,
soy el temblor del ruido lascivo, perenne,
ola entre la corriente,
cruz de cemento y penar,
rama languidecida por el tiempo,
soy el espacio entre vos y mi ser.
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