Todas las lágrimas llevan la fuerza de tu alma,
no rehuses llorar, los dioses lloran y tu así lo harás,
los cielos pierden libertad con cada nube, cada ángel que sube,
y las aves del parque imploran ser hojas en el alba.
Los árboles me han dicho que debo ser firme,
pero entregarme como aire a la brisa del corazón,
las voces del prado abren y cierran cortinas de amor,
pero yo seguiré aquí, firme, como el árbol que me habló.
No debes ya correr por el camino pequeña niña,
para un momento en tu mente, y contempla la vida,
mira la vida que pasa, que camina junto a tí niña,
sino nunca podrás ser como el viento en mis mejillas.
Y mientras construyo un cielo con mis sueños miro,
miro y espero que venga la lluvia para curar al niño,
y te observo allí, mirando al mar como un ciego,
sabiendo que hay algo, pero no sabes si podrás verlo.
No sé si llegaran mis pies a tocar tu suave arena,
quizás muera de tristeza en el camino hacia tí,
será que mis pies nunca llegarán a sentir la luz,
será que solo miro el mar como un ciego que muere de pena.
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