Si no me apresuro a ser como el Sol,
no sé qué podré ser,
los granos caen y las enrredaderas trepidan,
esta semilla es tuya, hazla crecer.
No te quedes frío como el témpano amigo,
vuela como las gaviotas en la playa,
no esperes que la luz se vaya,
y es que tu eres tu propio enemigo.
Esta luz no es infinita, úsala,
no dejes que la oscuridad te oculte,
no dejes que tus sueños se esfumen,
no dejes que la espuma lave tu alma.
Escalate a tí mismo y deja la montaña,
la oscuridad estará siempre agazapada,
siempre esperando detrás del alba,
somos como ese destello del alma,
la voz de un Dios nos llama, nos aclama.
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