Cada sombra, cada espejismo,
cada luz, cada ilusión,
cada vez que caigo y lastimo,
y cada vez que resucito y vivo.
Cada vez que lloro y río,
cada vez que corro y camino,
cada contradicción, cada una,
como el Sol y la Luna.
Cada tormenta y cada sequía,
cada tristeza y cada alegría,
alumbran y ensombrecen al alma,
cada noche esperando el alba.
Cada amor y cada odio,
cada cuerdo y cada demente,
cada Cielo y cada Infierno,
encerrados en la misma mente.
Cada vez que miro el tiempo,
me quedan menos veces,
para contemplar a las aves,
para verte mientras duermes.
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