Cuando los músicos no estén,
todos los vientos correrán,
para que sus voces resuenen,
para que sus letras vuelen.
Cuando las poesías se hayan ido,
no quedara nada aquí,
no quedará nada aquí para mi,
hace ya demasiado frío.
Pero aún estarán por allí,
correteando en las calles,
las voces, las canciones,
las lágrimas y los colores.
Cuando el alba te sorprenda,
no temas que aquí estamos,
revivirás como las luces,
como tú, nunca te dejamos.
El cielo me ha dicho que te veré,
reflejado en toda lágrima caída,
en toda alma perdida,
en cada vez que un niño sonría.
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