viernes, 4 de enero de 2013

Cuando llueve


Cuando llueve, no sé mirá,
a mí se me desgaja el alma en gotas,
me surgen melancolías que habían muerto,
pero eso me pasa a mí, no pasan las horas,
pero esto me pasa a mí, me ahogo en mis botas.

Cuando llueve, si supieras lo que pasa,
cuando llueve se esconde la gente, corre,
se inunda todo por ahí, cerca del río,
y yo acá en los suburbios de quién sabe donde,
cuando llueve me gustaría ser adoquín.

Cuando llueve, la puta madre, cuando llueve...
me pongo gris, pero un gris tenue, como de cielo pardo,
y me escabullo en mis recuerdos de otras lluvias,
y son todas diferentes, como las gotas cuando caen,
como las personas caminando en la calle.

Cuando llueve siento que mañana pudo ser ayer,
que las gotas caen al revés, o que yo caigo,
cuando llueve aparece una humedad meditabunda,
como las heridas en las rodillas de la niñez,
siempre pasa eso cuando llueve.

Pero ahora ya no llueve más chiquita,
dale, salí a jugar que está fresquito dice la doña,
se escucha ese ruido de boca de tormenta tragando todo,
se escucha la lluvia de los árboles, las gotas tardías,
se escucha que ya no llueve más.

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