jueves, 22 de diciembre de 2011

Tu mirada se hace desear,
como los pimpollos al madurar,
aunque mis palabras resuenan,
como el Sol al irradiar las flores,
tus ojos no puedo mirar.

Mis palabras nunca llegarán,
a no ser que vengas aquí,
con tus mejillas blancas de marfil.
Mis sueños contigo irán,
hasta donde tú los quieras llevar.

Aunque quiera escapar no podré,
nunca lejos será suficiente,
los sueños no conocen el mundo aquel,
donde hay cosas imposibles,
viven poseídos en locas mentes.

Yo nunca dejaré de creer en vos,
nunca mis oídos renegaran de tu voz,
pero no te alejes de aquí,
no quiero ver a mis lágrimas morir,
La humanidad se quedará sin tí,
aunque yo no lo quiera así.

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